Gastos deducibles para autónomos: la guía completa (2026)
Última actualización: 20 de septiembre de 2026 · Contenido con carácter divulgativo, no sustituye asesoría fiscal profesional.
Cada gasto que olvidas deducir es dinero que pagas de más en impuestos. Y cada gasto que deduces sin poder justificarlo correctamente es un riesgo si Hacienda te revisa. Esta guía te ayuda a acertar en los dos lados: qué puedes deducir, y cómo hacerlo bien.
Qué hace que un gasto sea deducible
Para que Hacienda acepte un gasto como deducible en tu actividad de autónomo, tiene que cumplir tres condiciones a la vez:
- Estar vinculado a tu actividad económica. El gasto tiene que servir para generar los ingresos de tu negocio, no ser un gasto personal disfrazado.
- Estar justificado con factura completa. Un ticket simple no siempre es suficiente — necesitas una factura con tu NIF, la fecha, y el desglose del IVA.
- Estar registrado en tu contabilidad. Debe figurar en tus libros de registro de gastos, no basta con guardar el papel en un cajón.
Los gastos deducibles más habituales
Cuota de autónomos y seguros
La cuota de la Seguridad Social (RETA) es 100% deducible. También lo son los seguros directamente vinculados a tu actividad: responsabilidad civil profesional, seguro de baja por enfermedad si complementa tu cobertura de autónomo.
Suministros de la vivienda si trabajas desde casa
Si trabajas desde tu domicilio y lo tienes declarado como lugar de actividad (afección parcial), puedes deducir un porcentaje de suministros (luz, agua, internet, gas) proporcional a los metros cuadrados que dedicas a trabajar. Hacienda suele aceptar un 30% del porcentaje de afección como criterio simplificado, aunque conviene confirmarlo con tu gestor porque ha habido matices normativos.
Material y equipo de trabajo
Ordenador, monitor, software con licencia, mobiliario de oficina — deducibles, aunque los bienes de mayor valor (como un ordenador caro) normalmente se deducen mediante amortización a lo largo de varios años, no de golpe el primer año.
Formación
Cursos, másteres o certificaciones directamente relacionados con tu actividad profesional son deducibles. La clave es que exista relación clara entre lo que aprendes y lo que factura tu negocio.
Gestoría y asesoría
Los honorarios de tu gestor o asesor fiscal son 100% deducibles — es, literalmente, un gasto para poder cumplir con tus obligaciones fiscales.
Coworking o alquiler de oficina
Si trabajas desde un espacio de coworking o alquilas una oficina, el gasto es deducible en su totalidad, con factura a tu nombre.
Vehículo (con matices importantes)
Aquí hay que tener mucho cuidado: si usas el vehículo tanto para tu actividad como para uso personal (lo habitual), Hacienda tiende a no aceptar la deducción salvo que puedas demostrar un uso exclusivamente profesional (por ejemplo, transporte de mercancías, taxis, comerciales con ruta demostrable). Consulta este punto específicamente con tu gestor antes de deducir gastos de coche.
Dietas y manutención
Deducibles solo en desplazamientos por motivos de trabajo, con límites diarios establecidos por Hacienda, y siempre pagadas con tarjeta (no en efectivo) para poder justificarlas.
Gastos que NO son deducibles (o son zona de riesgo)
- Ropa de uso cotidiano, aunque la lleves a reuniones de trabajo (salvo uniformes o ropa técnica específica de tu actividad)
- Comidas sin justificación de desplazamiento — un café con un cliente en tu ciudad habitual normalmente no se acepta como dieta
- Gastos 100% personales disfrazados de gasto de negocio (esto es lo que más problemas genera en inspecciones)
- Multas y sanciones, nunca son deducibles bajo ningún concepto
Cómo evitar problemas con Hacienda
La regla de oro: si tienes que pensar mucho para justificar por qué un gasto es "de negocio", probablemente no lo sea del todo, o al menos es zona gris que conviene consultar antes de deducir. Guarda siempre las facturas (no tickets) con tu NIF correctamente puesto, y lleva un registro ordenado — no intentes reconstruirlo todo en marzo cuando toque la declaración.
Cómo amortizar bienes de larga duración (ejemplo con un ordenador)
Cuando compras un bien que vas a usar durante varios años (un ordenador, mobiliario de oficina, una cámara profesional), normalmente no puedes deducir todo el gasto de golpe el año de la compra — hay que amortizarlo, es decir, repartir la deducción a lo largo de varios años según su vida útil estimada.
Ejemplo práctico: compras un ordenador por 1.200€ con una vida útil estimada de 4 años. En vez de deducir 1.200€ el primer año, deduces 300€ cada año durante 4 años (1.200€ / 4). Existen tablas de amortización oficiales con los porcentajes máximos aceptados por Hacienda según el tipo de bien — tu gestor las aplicará correctamente según tu caso concreto.
Hay una excepción relevante para autónomos con volumen de facturación reducido: en determinados regímenes simplificados, es posible amortizar de forma acelerada o incluso deducir de golpe bienes de importe reducido. Como estas reglas cambian con cierta frecuencia y dependen de tu situación fiscal específica, es uno de los puntos donde más vale la pena una consulta rápida con tu gestor antes de decidir cómo deducir una compra importante.
Preguntas frecuentes
¿Necesito guardar las facturas en papel o vale con digital?
Vale con formato digital (PDF), siempre que sea legible y se conserve durante el plazo que exige la normativa (habitualmente 4 años desde que finaliza el plazo de declaración correspondiente).
¿Puedo deducir el gasto de mi propio Kit del Autónomo o herramientas similares?
Sí, cualquier herramienta o recurso que uses directamente para gestionar tu actividad (plantillas, software de facturación, gestoría) es deducible como gasto de negocio.
¿Qué pasa si deduzco algo que luego Hacienda no acepta?
Te pueden requerir el pago de la diferencia más recargo e intereses de demora. Por eso es tan importante consultar los casos dudosos (como el vehículo) con un gestor antes de deducir, no después.
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